Paco Urondo


La pura verdad

Si ustedes lo permiten,
prefiero seguir viviendo.

Después de todo y de pensarlo bien, no tengo
motivos para quejarme o protestar:

siempre he vivido en la gloria: nada
importante me ha faltado.

Es cierto que nunca quise imposibles; enamorado
de las cosas de este mundo con inconsciencia y dolor
      y miedo y apremio.

Muy de cerca he conocido la imperdonable alegría; tuve
sueños espantosos y buenos amores, ligeros y culpables.

Me averguenza verme cubierto de pretensiones; una gallina torpe,
melancólica, débil, poco interesante,

un abanico de plumas que el viento desprecia,
caminito que el tiempo ha borrado.

Los impulsos mordieron mi juventud y ahora, sin
      darme cuenta, voy iniciando
una madurez equilibrada, capaz de enloquecer a
      cualquiera o aburrir de golpe.

Mis errores han sido olvidados definitivamente; mi
      memoria ha muerto y se queja
con otros dioses varados en el sueño y los malos sentimientos.


El perecedero, el sucio, el futuro, supo acobardarme,
      pero lo he derrotado
para siempre; sé que futuro y memoria se vengarán algun día.
Pasaré desapercibido, con falsa humildad, como la
      Cenicienta, aunque algunos

me recuerden con cariño o descubran mi zapatito
      y también vayan muriendo.

No descarto la posibilidad
de la fama y del dinero; las bajas pasiones y la inclemencia.

La crueldad no me asusta y siempre viví deslumbrado
por el puro alcohol, el libro bien escrito, la carne perfecta.

Suelo confiar en mis fuerzas y en mi salud
y en mi destino y en la buena suerte:

sé que llegaré a ver la revolución, el salto temido
y acariciado, golpeando a la puerta de nuestra desidia.


Estoy seguro de llegar a vivir en el corazón de una palabra;
compartir este calor, esta fatalidad que quieta no
      sirve y se corrompe.

Puedo hablar y escuchar la luz
y el color de la piel amada y enemiga y cercana.

Tocar el sueño y la impureza,
nacer con cada temblor gastado en la huida

Tropiezos heridos de muerte;
esperanza y dolor y cansancio y ganas.

Estar hablando, sostener
esta victoria, este puño; saludar, despedirme

Sin jactancias puedo decir
que la vida es lo mejor que conozco.

Memoria Iluminada: Paco Urondo - Documental Completo - 58'. from Ernesto Ardito y Virna Molina on Vimeo.

1 comentario:

  1. Hola (como saludo, no como introducción),

    Apenas hace 20 minutos, buscando una imagen sobre la Venus de Urbino, he descubierto este blog. El poema que acompañaba la imagen, sin embargo, me dejó un tanto extrañado, pero al leer la biografía, creí ver un atisbo de luz en el blog, al cual comencé a observar desde otro punto de vista. Y, a falta de poder forjarme una verdadera opinión sobre el mismo (el blog), y de no haberme leído ni tan siquiera uno de sus relatos, veo esta entrada en la portada.

    En ella, se muestra un hombre para mi desconocido, Paco Urondo. No puedo evitar que mi mente agradezca, no inconscientemente, el escuchar tales palabras. Y no puedo hacer nada más que agradecerle a usted, también, Roger Vilanova Jou, completo desconocido, el haber compartido con el mundo, más o menos amplio de internet, esta entrada.

    Preveo volver por aquí al menos con frecuencia, y leer sus entradas, con un, espero, creciente interés. Sin más, me despido, agradeciéndole de nuevo su tiempo y su dedicación en la entrada.

    Saludos (varios, que hoy llevo de sobra).

    ResponderEliminar