Carnavalesca

JUEGO DE DISFRACES

Vuelta la espalda a un creciente clamor de asentimiento que invade
la platea, navego con vacilación un estrecho cuarto de luces y el
camarín de la estrella, dejado intacto en su crepúsculo de noche
resonante y con la misma argolla aún, sujetando los muslos que
trastornan y aquella máscara de labios curvados hacia abajo,
poseedora del secreto que desencadenó guerras.

(Vicente Molina Foix)


Crearemos cicatrices indoloras en la espalda. Las abriremos, nos abriremos, cual cremalleras desatascadas que se afanan a bajar; columnas vertebrales caídas a pedazos. Entraremos en el disfraz del otro y jugaremos a no vernos cuando nos digamos "te quiero".

Escondidos, nos desaprenderemos las formas del cuerpo, seremos distintos desde el punto de vista del poema. Deberemos aprendernos de nuevo, no sin dificultad. Al principio no conoceremos nada. Se nos plegarán mal los párpados al cerrar los ojos. Tendremos miedo de perdernos, de alejarnos de nosotros a cambio del amor. Entonces será difícil.

Volveremos a abrirnos, asustados, pero esta vez saldrán las vísceras y el color rojo. Sólo quedará la piel manchada por la esencia, que en tu cuerpo sigue siendo tuya y en el mío tú conquistas. Seremos piel abrazada. Seremos labios rotos con una sangre mezclada.