La pobreza y el tiempo en una mano

"No hace falta que te comas tus uñas, puesto que forman parte de ti."

(Gilles Deleuze)

No surcaban lágrimas,
te crecían pestañas blancas
alrededor del ojal seco,
que tu llamabas uña
hasta que no te enseñé.

[...]

De tu sangre nacen fósiles:
cristales de la piel
manchados, por labios
desnudos en el dorso.

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