Una mirada aristotélicamente Kitsch de la literatura y el cine

Situándonos en el período posmoderno donde la cultura ha bajado de nivel junto a la globalización de su campo de adquisición, siendo las clases altas las únicas a la que tenían acceso a ella anteriormente, nos vemos sumidos en una realidad que goza del desinterés de un arte como copia de la "alta realidad" por culpa del estadio de inconsciencia al que hemos llegado. Este descenso cultural considera el arte como una banalización de la cultura con un acceso rápido y sin necesidad de pensar o indagar tras su trasfondo, como aquella cultura fácil que coloniza las masas de la sociedad contemporánea. En otras palabras, aquella cultura económicamente asequible para todo el mundo y vulgarmente llamada low cost, el arte, si se puede considerar como tal, Kitsch.

La aparición de la palabra nos remite a la Alemania del s. XIX, referente a la acción de recoger la basura y, al mismo tiempo, a la cultura que contrapone a las vanguardias, basándose en una tradición consolidada y aceptada por la sociedad; reutilizando lo que ya había estado y manipulándolo, haciendo de parásito y vulgarizando el arte para hacerlo más accesible ante las masas. Asimismo es importante destacar que Kitsch se presenta a sí mismo como cultura, por lo que podemos considerarlo la mentira del sistema de valores artísticos.

Según Theodor Adorno, Kitsch es la felicidad fácil, la satisfacción obtenida sin esfuerzo que requiere la masa trabajadora de la sociedad contemporánea. En este punto, salvando el espacio temporal que nos separa, debemos ser críticos y tener en cuenta que lo caracteriza nuestra sociedad no es el trabajo sino el aburrimiento. Millones de personas abocadas al paro (del sistema). Miles de oportunidades que nacen de ese aburrimiento ya consagrado en las familias españolas. Por otro lado, Aristóteles considera una obra de arte como tal en la que prevale la importancia de lo interno y no la caracterización externa de la copia.


KITSCH EN LA LITERATURA

Me interesa hablar de términos como el concepto Kitsch porque podemos trasladar su significado a otros campos artísticos y no estrictamente al arte pictórico. En el caso de la literatura, por poner un ejemplo, hablaríamos de novelas Kitsch sosteniendo entre las manos cualquier best-seller de la talla de El código Da Vinci de Dan Brown o cualquier otro similar. De otro modo, si como sociedad estamos ensimismados en una cultura caracterizada por la mentira y la racionalidad desbordada llevada al extremo del fuero interno social, ¿en qué medida podemos averiguar el Kitsch de un escrito?

En el momento en que el kitsch es reconocido como mentira, se encuentra en un contexto de no-kitsch. Pierde su autoritario poder y se vuelve enternecedor, como cualquier otra debilidad humana. Porque ninguno de nosotros es un superhombre como para poder escapar por completo al kitsch. Por más que lo despreciemos, el kitsch forma parte del sino del hombre.

(Kundera)

Asimismo, como hijos de la posmodernidad, no podemos escapar de la creación artística de la humanidad y su adaptación a un nuevo fundamento capitalista del arte. Somos conscientes que el arte que consumimos en la sección Images de Google no es arte sino que intentamos consumir una especie de alimento a través del embudo que es la pantalla. ¿Pasa lo mismo con los e-books? No puede ocurrir porque el papel, pese a que los siglos lo hayan dotado de un poder similar al de las letras que alberga, es un medio indistinto de transmisión.

KITSCH EN EL CINE

En el campo del cine podríamos entender cómo el arte capaz de imitar la realidad de la manera más ficcional posible inutiliza los tres actos clásicos del teatro, dando rienda suelta a las posibilidades de las narraciones cinematográficas. En el cine clásico (banalizando la palabra a nivel de cine hollywodiense de los años 30 hasta los 50) encontramos la mayoría de los guiones compuestos a partir de la estructura aristotélica, lo cual nos remite a una clara influencia del griego que, junto con la idea de que no debemos caer en el realismo, se va apagando con el paso del tiempo, siendo la afirmación última la que importa y aplica un cambio en el sentido del cine. ¿Qué es buen cine? ¿Una buena estructura en su realización? (Aristóteles afirmaría que su importancia reside en su construcción seguramente, en su sentido interno.) ¿La mayor ficcionalidad posible de una realidad imitada?

La segunda lágrima dice: ¡Qué hermoso es estar emocionado junto con toda la humanidad…! Es la segunda lágrima la que convierte el kitsch en kitsch.

(Kundera)

Aristóteles ha influenciado muchísimo a la tradición occidental, tanto en el campo teatral como en la posterior aparición del cine. El hecho de que se imite una acción con la ayuda de una posible musicalidad, una película al fin y al cabo, es el resultado de una banalización cultural que se desprende de una manera fácil de comercializar el teatro. Además, la transgresión que sufre el cine actual, sobretodo en el campo alternativo o cine de autor, presenta un intento de convertir al cine en un arte en sí mismo, como los líricos latinos hicieron en su momento; pretenden explicar una historia ya contada anteriormente pero se intentará hacer con una mirada transgresiva que sobrepase los estandartes para dejar de ser vírgenes en el campo de la experimentación.

2 comentarios:

  1. ¿Podrías decirme en qué ensayo Kundera habla sobre el kitsch? Para ampliar tu artículo me tomo la libertad de recomendarte -si no has leído ya- "Cine y literatura", de Pere Gimferrer.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Las citas de Kundera pertenecen a 'La insoportable levedad del ser', de la que se puede extraer muchísimo. Gimferrer, otro grande. Gracias por la recomendación y por pasarte por aquí Rosa. El post era una simple degustación del Kitsch y sus adeptos.

      Eliminar