Llamas recorriéndonos


Prender el aire con una cerilla y ver cómo se consumen nuestras respiraciones. Deja que el fuego llegue hasta nuestros pulmones para respirar el infinito de una llama. Indómitas serpientes rosáceas bailando en nuestro aliento. Brasas en el paladar. Cambiar ternura por ardor y ver cómo el hastío leñoso de nuestra carne pide ayuda en silencio. Quedará el rastro de una piel ahumada, una boca llena de cicatrices de dientes de leche deshechos por el calor de las caricias. Prender el aire y volar sin plumas a través del espacio desocupado, hasta caer en el vacío de las cenizas que dejaron nuestros últimos gestos.

2 comentarios:

  1. Hay algo de erótico en la forma de consumirse un cigarrillo, de telúrico.

    ResponderEliminar