Ayer que no éramos nada


La vida placentera de aquellos que no son,
junto al armonioso sufrimiento de saberse
una futilidad de trizas a medio congeniar.

La vida, piadosa de sus banalidades,
consigue de su abstracción reaccionar
y delimita a paso de letra la palabra corazón.

¡Cuán inherentes son los días que te acechan!
Canciones a la medida de un vinilo extraviado
que recuerda a la lluvia qué somos todos.

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