El suicidio: tu boca


Los edificios malvas y rosados se extienden a cada lado,
una larga lengua negra atraviesa con una cloaca al fondo,
las caras que miran son blancas, como montones de dientes,
con el calor todas las esquinas parecen comisuras blandas,
y el aire que me llega al caer parece un largo y tendido suspiro.

El color gris del bordillo me sorprende inerte,
babeando un surtido de rojos apagados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada