El lirismo consagrado a la quintaesencia del amor
Entre la “obscurité profonde [que] enveloppe
la naissance et les premières manifestations de la poésie lyrique allemande”[1] se
divisa a partir del s. XII una pequeña luz, que es un sentimiento cantado, y
que emerge para quedarse; la concepción de un amor personal, parafraseando a
André Moret, tras una forma literaria que amalgama los aspectos más profundos
de la emoción humana como son el deseo o la decepción. No obstante, es una luz
rodeada de entresijos que oscurecen la verdadera situación geográfica, social y
cultural[2]
donde se adecúa un nuevo género al que erróneamente se ha sintetizado como la
unión entre la poesía caballeresca y la lírica cortesana[3]
alemana: el Minnesang.
El
término Minnesang, tardíamente
escrito por Walther von der Vogelweide, tiene un significado esclarecedor en
sentido recíproco: un sang (canto)
consagrado a la Minne (amor
concupiscible), lo que significa el género por excelencia dedicado “à une conception quintessenciée, sublimée et
subtilisée de l’amour”[4]
llevado a cabo de forma escrita y musicada[5]
por el Minnesinger (o Minnesänger). Sin embargo, juntamente
con las diversas teorías sobre sus sus inicios[6],
sorprende que la elucidación de dicha terminología reúna consigo una temática
disímil en su origen: la mujer es “l’être
inférieur sollicitant l’amour de l’homme”[7].
El lamento femenino (Frauenklage), es el símbolo de la
debilidad que no tiene cabida en la sociedad y a su vez remite a la ficción de
la que se nutre el Minnesang. En esta
misma imbricación temática, se caricaturiza al paladín que defiende al débil y
es agradable con la dama. Entre las figuras que recogen la primera etapa del
género se encuentran poetas anónimos que escriben indistintamente con voz poética masculina o femenina, o el Minnesinger Kürnberger[9],
quien en unos versos muestra, con ironía, cómo un caballero idealiza tanto a la dama “que llega
incluso a no pensar en gozar de sus favores”[11].
La evolución temática del Minnesang viene irremediablemente
concretada por la concepción de la Minne.
Si en Kürenberg tan solo significa amor,
en la Edad de Oro[12]
del Minnesang, es una aspiración
noble, con una casi divinización. Este avance temático está claramente marcado
por la herencia franco-provenzal, que influye el Minnesang a partir del s. XIII generando la etapa áurea. Su
influencia radica en distintas variantes que afectan la inserción de la melodía
típica de la canción trovadoresca[13],
un amor semejante al del juego trovadoresco donde la voz poética lamenta un
amor no correspondido y la resituación de la dama.
Sin embargo, hay una
diferencia esencial que enaltece el lirismo alemán: el Minnesinger ama la dama como personificación de la belleza, aun no
poder gozarla, como una premonición de los versos de Kürnberger. La ficción de
la que se nutre es una imagen irreal, inalcanzable, con la que únicamente se
puede comunicar mediante la canción prescindiendo, a diferencia de la lírica
franco-provenzal, del contexto extraliterario.
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| Miniatura del Codex Manesse - Imagen de Walter von der Vogelweide |
De este modo, la Minne deviene ligada a los conceptos de virtud y nobleza en un amor elevado que Walther von der Vogelweide, el Minnesinger por excelencia[15], culmina apartándola de las regiones inhumanas y considerando la Minne[16] un amor natural donde “elle est en réalité détrônée par une passion conciliant bonheur physique et joie morale”[17] imperecedera, llegando a tener un empleo moral como educadora del hombre y canalizadora del bien y la mesura; si anteriormente era suficiente la cercanía de una palabra o de una mirada de ella para transmitir el amor, ahora se requiere la idea.
Siguiendo esta línea
claramente evolutiva, la temática a su vez renueva las capacidades del Minnesinger, dotándolo de una
singularidad de la que hacer uso en forma de originalidad distintiva apreciada
por el público. Walther van der Vogelweide[18],
en tanto que ejemplo de originalidad, se sirve de su genio para simbolizar,
bajo la influencia de Reinmar El Viejo, las entidades psicológicas y
metafísicas de su amor concupiscible, con imágenes plásticas y metáforas sobre
la existencia y todo lo que la rodea, como la naturaleza, la vida social o la
guerra.
Si el Minnesang “est una galaxie […]
d’étoiles confondues et perdues dans
l’éloignement”, el amor habita entre ellas. Walther pudo hacer más cercana
la idea, pero no más tangible. En la lírica alemana persiste una concepción de
la Minne que no encontramos en
ninguna otra tradición europea medieval y que es capaz de salvarse de las
sombras platónicas: las influencias y las renovaciones, para devenir un
elemento enaltecedor del género que ya se predecía con su nombre: canto a una
estrella.
[1] MORET,
André; Les débuts du lyrisme en Allemagne,
Bibliothèque Universitaire, Lille, 1951, p. 15.
[2] Como muy bien señala el catedrático
Victor Millet Schröder, entre los principales problemas para conocer de lleno
el Minnesang se encuentran las
grandes dificultades para situar la situación geográfica y cronológica de
algunos poemas y autores debido a la ausencia de nombres topográficos.
[3] Ibíd.,
p. 18.
[4] Ibíd.,
p. 22
[5] Otro de los problemas reside en el
apartado musical. Los cantares que reúnen dichas obras no incluyen las partes
musicadas ni las melodías escritas, lo que construye otro percance para su
estudio, planteando problemas irresolubles a ciencia cierta sobre su
transmisión.
[6] Existen teorías que ligan al Minnesang a las tradiciones: autóctona,
provenzal, latina o incluso árabe.
[8] Kürnberger, como primer nombre
conservado de la poesía lírica profana alemana, sirve de puente para explicar
la evolución estrófica del Minnesang, ya que se le atribuyen canciones
monoestróficas, característica primitiva del género, y canciones poliestróficas
o Weschel (evolución con una alternancia
de monólogos masculino y femenino en una misma canción sin dialogar). Para
conocer la evolución estrófica y métrica del Minnesang me remito al artículo Poesía
amorosa alemana: siglos XII a XIV del catedrático Víctor Millet Schröder.
[9] DRONKE, Peter; La lírica en la Edad Media, Editorial Ariel, Barcelona, 1995, p.
141.
[10] La etapa de Reinmar El Viejo y Walther
von der Vogelweide, situados en el “Éte”
y “Le plein été” en la terminología de André Moret, puede considerarse
la Edad de Oro del Minnesang. En
ocasiones los investigadores han preferido trabajar la rivalidad entre estos
autores tratándolos como maestro y el discípulo que lo supera.
[11] Como hemos mencionado anteriormente,
todo aspecto pertinente a la música es de difícil comprobación debido a la
ausencia de anotaciones musicales en los cantares.
[12] La maestría de Walther von der
Vogelweide es tal que después de su aparición el Minnesang entra en declive porque nadie era capaz de superar su
aportación al género, tan sólo imitable.
[13] En su variación de términos y pseudónimos,
la Freude.
[14] MORET, André; Les débuts du lyrisme en Allemagne, Bibliothèque Universitaire,
Lille, 1951, p. 161.
[15] Este Minnesinger
considerado el más grande trabajó, además del Minnesang, otro tipo de géneros, abriendo un abanico de
posibilidades para la lírica alemana. Para saber más sobre su evolución poética
remito al “Chapitre IX – Plein éte: Walther de la Vogelweide” de Les debuts du lyrisme en Allemagne
(1951) de André Moret.





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